lunes, 22 de noviembre de 2010

En recuerdo al Dr. Antonio Pozuelos J. de Cisneros

Recuerdo que la primera vez que hablé contigo fue sobre la conducta de las gallinas. Me dijiste que incluso la conducta de las aves de corral era un tema muy serio y que ni tan siquiera podía imaginar entonces la complejidad en el estudio de la conducta del perro.
A pesar de lo difícil que resulta estudiar al perro, conseguías controlar las variables extrañas, realizar los registros de forma aséptica y llevar a cabo tus estudios sin humanizar al que llamamos "el mejor amigo del hombre".
En cuanto pude te puse a prueba, sé que no me guardas rencor pues creo que a pesar de la distancia que nos separaba llegaste a conocerme un poco. Estoy seguro que en más de una ocasión por tus adentros me mandaste a freír espárragos, pero yo quería saber, necesitaba estar seguro de que merecías ser el maestro, de que no quedaba todo en mera palabrería. No solo me demostraste que sí eras un digno profesor si no que en tu grandeza como docente a parte de etología. me enseñaste a estudiar, me enseñaste a pensar y a rebatir.
Aprendí que todo precisa de un argumento sólido y que la terapeútica aplicada a casos tan graves como la agresividad, no debe estar influenciada más que por la ciencia. Toda la práctica que había experimentado ahora se asentaba sobre teoría.

A un lado quedaban las supercherías para dejar paso a ilustres autores como Lorenz o Tinbergen. Comencé a deborar conocimiento y me diste el mejor consejo que me han dado jamás. Recuerdo la mañana que hablando por teléfono me dijiste: vuelve a la Universidad y no la abandones hasta haber sacado todo lo posible de ella. No te pares en la Licenciatura, estudia sin mirar cuando terminarás, porque cuando se es como somos nosotros, no se deja de estudiar nunca.

Y por esa razón eras una auténtica enciclopedia viva, por tu ansía de saber, el afán de conocer los por qué y no solamente los cómo.
Recuerdo vagamente nuestros debates de 3 horas por teléfono, cada uno defendiendo su postura respecto a una teoría, un método de trabajo o un estudio. Era una gozada poder emplearse a fondo sabiendo que siempre expondrías con claridad tus argumentos.
He aprendido más contigo discutiendo en una hora, que en muchas aulas durante meses.
Ahora te has ido, dejas mucho atrás y también te llevas mucho contigo. Pase lo que pase, tú seguirás siendo el Maestro.

A.Picó

Adiestramiento, cognición, nuevas tendencias y como no morir en el intento...

¿Cuál es el futuro del adiestramiento canino? esto que me pregunté hace tiempo tomó forma de artículo, el cual compartí con algunos amigos y ahora lo hago con vosotros. Espero que os guste.

El azote evolutivo al que se ven sometidas las ciencias de un tiempo a esta parte ha sido mayúsculo, un avance sin fin cuyo objetivo es el acercamiento racional a todos esos por qué que nos han quitado el sueño desde la noche de los tiempos.

Las técnicas de laboratorio que antes se consideraban punteras, actualmente ni se usan habiendo sido sustituidas por otras más rigurosas; la cirugía se atreve con casos que se considerarían hace escasamente 10 años ciencia ficción y los métodos psicopedagógicos modernos nos abren una nueva ventana de aprendizaje en aquellas instituciones (penosamente escasas) que los usan combinadas con las nuevas tecnologías.

-¿Para qué me cuenta todo esto?- puede pensar usted -¡si a mi lo que me interesan son los perros!- es que esto también debería aplicarse a los perros ¿sabe?.

El adiestramiento canino siempre ha sido considerado un arte, que a modo de Doma y con métodos que variaban de un entrenador a otro servía para hacer que el animal se encontrara en disposición de atender la tarea que el amo pidiera de él.

En ese sentido podríamos decir que no hemos cambiado, puesto que seguimos queriendo (los amos digo, a los pobres peludos nadie les ha preguntado) que el animal atienda a nuestro gesto, voluntad o palabra con precisión; porque lo queremos preciso, la buena voluntad de intentarlo que le daríamos a cualquier humano, supuestamente superior en intelecto al perro (se asombraría de ver lo que hay ahí fuera) no se lo concedemos a nuestro perro. Y precisamente porque exigimos esa precisión aparece ante nosotros la figura del adiestrador, el experto en conseguir que todos esos deseos del amo de tener una mascota obediente se hagan realidad.

-Si queréis seguir leyendo... http://www.doogweb.es/2010/05/08/el-futuro-del-adiestramiento-caninoensenar-a-pensar-i/-.